La Absurda lucha por el poder
por Pau y Moy el Ago.14, 2008. Categoría: CIBERGAVIOTAS, Dimensión Mental, Dimensión Social
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Mientras más lucha uno por vivir… menos vive

Mientras más lucha uno por vivir… menos vive
Guerras, celos, peleas, golpizas, gritos, engaños, enojos, infidelidades, llanto, caprichos, chantajes, muertes, tristeza, es el pan de cada día en nuestra vida o en la vida del vecino.
Te has puesto a pensar: ¿Porqué los humanos nos tratamos con tanta violencia?
Una de las razones que hemos escuchado a lo largo de nuestra vida es que es naturaleza humana el sentir inclinación por controlar y dominar nuestro entorno y a los que están en él.
Tu, ¿controlas o te controlan?
O mejor aún: ¿actúas dependiendo de la situación y enfrente de quien estés?
En mi caso, yo controlo con mis caprichos y preguntas existenciales para que me hagan caso, con enfermedades, con explicaciones “elevadas” de la vida, con la compasión que digo sentir por el que tiene alguna carencia, con el dinero, con mis quejas y hasta con mis supuestos consejos que doy a los demás. Y me siento controlada y me dejo controlar cuando la persona que tengo enfrente se enoja, tiene un gesto serio, me cuestiona, me amenaza, grita o también cuando alguien se siente triste o necesitado.
¿Cuales son tus formas de control?
y
¿Cómo te controlan?
Hasta este punto la situación encaja perfectamente: somos seres humanos que por “naturaleza” buscamos controlar y dominar, defender nuestro punto de vista, nuestro territorio, familia, pertenencias, nuestra vida, etc., suena lógico. Como muy lógico y cómodo es quedarnos con esta simple explicación y reconociendo como me controlan, como controlo y paradójicamente como me controlo para no controlar a otros.
Sin embargo esta lucha de poder, de control y dominio de todos contra todos, tiene una razón más profunda.
SOMOS ENERGIA
¿Te ha pasado que cuando platicas o estás en presencia de determinada persona, te sientes alegre, tranquilo, animado e inclusive más contento o en otras palabras más cargado de energía? Y por el contrario ¿te ha pasado que con el simple hecho de escuchar, ver o platicar con otras personas, te sientes agotado, irritado, enojado y con sueño, pensando que te han robado la energía?
Los seres humanos competimos entre nosotros por la energía del otro. Esta es la naturaleza real del conflicto. Cuando controlamos a otro ser humano recibimos su energía. Nos llenamos a expensas del otro y esto es lo que nos motiva.
Para vivir requerimos de energía y si nos falta, haremos cualquier cosa para obtener más, incluso “robársela” sutilmente a otros, seamos concientes de ello o no.
El “tener que controlar” para mantener la energía es una situación que empieza en la infancia. Recibir amor suficiente para sentirnos seguros y obtener el reconocimiento suficiente que nos ayude a formar nuestra identidad es crucial para nuestro desarrollo. Para sobrevivir cuando eramos niños, desarrollamos formas muy especificas de obtener energía de nuestro sistema familiar.
Todo lo que vivimos en el seno familiar: la rivalidad entre hermanos, la rivalidad entre los padres por el amor de los hijos, la competencia entre los hijos por el amor de los padres, el rechazo, la necesidad de agradar a nuestros padres, el maltrato, el miedo, el abandono, la indiferencia, la culpa, etc., constituyen las semillas de nuestra necesidad de controlar para tener más energía y así poder sobrevivir.
De la misma manera en que aprendimos nuestro idioma nativo, adoptamos inconscientemente el lenguaje del intercambio energético social. Estos dispositivos constituyen nuestra forma habitual de dar y recibir energía, sin tener que pensar demasiado al respecto, y nos quedamos atascados en las técnicas que resultaron efectivas con nuestra familia.
- ¿Cómo fue tu infancia?
- ¿Cómo fueron tus papás?
- ¿Cómo controlaba tu papá a tu mamá y viceversa?
- ¿Cómo te controlaron?
- ¿Cómo aprendiste a controlar a tus padres?
- ¿Cómo competías con tus hermanos por el amor energético de tus papás?
Estas técnicas se adoptan y se fijan a partir del nacimiento hasta el séptimo año de vida. Es fácil deducir, por la manera de actuar de una persona, el tipo de infancia que tuvo. Salvo que algo o alguien intervenga, podemos pasarnos el resto de nuestra vida repitiendo los mismos patrones para obtener energía: justificándonos, evadiendo, defendiendo, manipulando o amenazando, con el objetivo de volver a sentirnos vivos, alegres, contentos y llenos de energía.
Se nos ha olvidado que este ciclo “vicioso” dura tan solo unos instantes, por lo cual, al sentirnos bajos de energía, sin pila, tristes, desguanzados, buscamos reiniciar, con alguien mas o en un lugar determinado, el mismo patrón de conducta para poder seguir vivos.
Deshacernos de este hábito no es fácil, por que en muchos casos es inconsciente, la clave reside en comprender nuestro estilo particular de controlar a otros, es decir, reconocer nuestro “drama de control”.
Nada puede hacerse hasta que nos examinemos a consciencia y descubramos cómo hacemos para manipular la energía.
Te has preguntado: ¿por que a lo largo de tu vida, te suceden las mismas situaciones, caes en los mismos errores, con el mismo tipo de gente?
Al repetir nuestro drama de control una y otra vez, atraemos a nuestra vida personas y situaciones que responden a este patrón de conducta, pues es la única manera que conocemos para obtener energía.
Los dramas de control son:
Agresivo :evil:
Aquella persona que siempre esta encima de otra, mandando, viendo que hace, inyectando miedo. Las personas que agraden con su actitud, sus palabras, su tono de voz con la finalidad de forzar agresiva y directamente a que los demás le presten atención y con esto obtener toda su energía.
Interrogador
Son las personas que cuestionan todo el tiempo con la finalidad de sondear el mundo de otra persona para descubrir algún error, para criticar este aspecto y desatar el drama en donde su oponente se sentirá intimidado y presta toda su atención a lo que el interrogadora hace y piensa, obteniendo este, toda la energía que desea.
Reservado :?
Es una manera de control muy sutil. Consiste en crear un drama en la mente y trasladarlo a la realidad. Son aquellas personas que antes de dar un paso, piensan donde están paradas, quien es el otro, imaginan escenarios, piensan en las mil posibilidades de cada situación. Cuanto mas interesante y misterioso aparezca alguien, mas energía puede recibir de los demás, pues indudablemente captan la atención.
Compasivo
Aquellas personas que cuentan todas las cosas horribles que les suceden, desde enfermedades, hasta quejas simples, haciendo de alguna manera que el otro se sienta responsable, para controlarlo. Todo lo que dicen y hacen pone a los demás en una situación en la que deben defenderse de la idea de que no hace lo suficiente por esta persona. Dándole así toda su energía.
Una persona puede utilizar más de uno en diferentes circunstancias, pero casi todos tenemos un drama de control predominante que tendemos a repartir, dependiendo del que uno trabajó mejor con los miembros de su familia.
¿Cuál es tu drama de control?
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