Había una vez un muchacho, el primero en todo, mejor atleta, mejor estudiante, pero lo que nunca supo, fue si era buen hijo, buen compañero, buen amigo o un buen novio.

En un día de depresión el muchacho se dejó morir. Cuando iba camino al cielo se encontró con un ángel y éste le preguntó: ¿Porqué lo hiciste si sabías que todos te querían?

El muchacho respondió:
Hay veces que vale más una sola palabra de consuelo que todo lo que se sienta… en tanto tiempo nunca escuché… “Estoy orgulloso de ti”, “gracias por ser mi amigo”… ni siquiera un “te amo”… de la persona a la que más amé…

Al quedar pensativo el ángel, el muchacho dijo:
¿Y sabes qué es lo que más duele?
¿Qué?, dijo el ángel
¡Todavía espero escuchar algún día un ¡ Te Amo!, respondió el muchacho.

Luego de esto, el ángel abrazó al muchacho y le dijo que no se preocupara porque se acerca a la única persona que siempre le dijo al oído que lo amaba pero el nunca lo escuchó, pero que lo recibe con los brazos abiertos.

Es importante decirle a las personas que quieres lo importante que son en tu vida!

¿A quién Amo?
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A quién Amo, ¿me gustaría decírselo y no lo he hecho?
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Hoy decido aprovechar cada minuto, cada segundo, cada momento, para decirle a la gente que me rodea cuánto los amo.